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Miguel Ángel Ballesteros

Maker, using software to bring great ideas to life. Manager, empowering and developing people to achieve meaningful goals. Father, devoted to family. Lifelong learner, with a passion for generative AI.

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28 Febrero: Silencio (Ciudadela Interior)

28 Febrero: Silencio (Ciudadela Interior)

“Todo el problema de la humanidad proviene de la incapacidad del hombre para sentarse solo en una habitación en silencio.”Blaise Pascal

Día del Vacío Fértil.

Pones un cronómetro. Veinte minutos. Te sientas y, de repente, la habitación se vuelve demasiado grande. No hay nada que hacer, nada que mirar, nada que responder. Solo tú. Es sorprendente lo rápido que la mente intenta huir en cuanto no tiene tareas donde esconderse.

Este mes ha sido autocontrol: entrenar la pausa, mirar la ira sin convertirla en identidad, entender la dopamina como un tirón invisible, construir una ciudadela interior. El silencio de hoy es una prueba sencilla y brutal: comprobar si esa ciudadela existe cuando no hay nada que te entretenga.

Siéntate en una habitación tranquila. Elige una silla o un cojín y adopta una postura digna, sin rigidez. Pon un cronómetro de veinte minutos y, durante ese tiempo, no hagas nada. No conviertas esto en una meditación perfecta. No busques estados. Solo estate, como si fueras un guardia que no abandona su puesto.

Al principio aparecerán pequeñas urgencias: moverte, ajustar la postura, rascarte, revisar algo “importante”. Luego aparecerán urgencias más sofisticadas: planes, discusiones imaginarias, reproches, fantasías. Ese desfile es normal. Lo que importa hoy no es el contenido, sino tu respuesta. Cada vez que notes una urgencia, vuelve al cuerpo y deja que la ola pase sin actuar. Respira largo. Mira cómo la intensidad sube, se sostiene, y baja.

El control real no es dominar la vida, sino dominar tu reacción. Aquí lo practicas sin excusas. Cuando la mente se ponga dramática, recuerda la perspectiva cósmica: tu ansiedad también es pequeña en la escala del universo. Cuando aparezca resistencia, recuerda el amor fati: incluso esta incomodidad es parte del entrenamiento. Cuando te asalte una preocupación, vuelve al círculo de control: lo que puedes hacer es estar aquí, ahora, sin huir.

En algún punto, sin avisar, ocurre algo sobrio. La urgencia se debilita. No porque la mates, sino porque dejas de alimentarla. El silencio se vuelve habitable. Y en ese espacio aparece una paz que no depende de que el mundo se porte bien. Esa es la ciudadela.

Termina la práctica con una frase escrita, breve, como un juramento personal: qué reacción vas a dejar de obedecer a partir de mañana. No necesitas motivación. Necesitas dirección. Hoy has entrenado lo más difícil: quedarte contigo mismo y no perderte.

Cuando vuelvas al ruido, hazlo con respeto. No como quien se “premia” por haber aguantado, sino como quien elige con criterio. Ese es el autocontrol maduro: no vivir en silencio, sino saber entrar y salir del mundo sin que el mundo te arrastre.