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Miguel Ángel Ballesteros

Maker, using software to bring great ideas to life. Manager, empowering and developing people to achieve meaningful goals. Father, devoted to family. Lifelong learner, with a passion for generative AI.

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14 Marzo: Silencio (El Efecto Perspectiva)

14 Marzo: Silencio (El Efecto Perspectiva)

“Mira de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros… En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez oíste hablar, cada ser humano que ha existido, vivió su vida.”Carl Sagan, Un Punto Azul Pálido

Foco: El Efecto Perspectiva (The Overview Effect).

Cuando estás demasiado cerca de algo, pierdes forma. Un dolor visto a dos centímetros se vuelve infinito. Un error visto con la nariz pegada se vuelve identidad. Un conflicto visto desde dentro se vuelve guerra. La percepción se rompe por falta de distancia.

Aquí has entrenado el reencuadre: convertir el obstáculo en camino, jugar malas cartas con dignidad, encontrar ventaja en la desventaja, usar el caos como maestro. Ese poder no es magia. Es distancia. Cuando te pegas a un problema, lo conviertes en mundo. Y cuando un problema se vuelve mundo, tú te vuelves pequeño.

El Efecto Perspectiva es una medicina contra el drama. No niega lo que te duele; lo coloca en escala. Es la misma realidad vista desde arriba, como la ve un piloto o un astronauta: con menos ego, con más verdad. Hoy el silencio es un ascenso.

Siéntate en un lugar tranquilo y cierra los ojos. Primero, siente tu cuerpo como un punto en una habitación. Luego, con calma, imagina que te elevas. Ves el edificio, la calle, el barrio. Te elevas más y ves la ciudad entera como un patrón. Te elevas y ves el país como un contorno. Te elevas y ves el planeta como una esfera frágil en la oscuridad, una canica azul que no sabe nada de tus discusiones internas. Quédate ahí unos minutos. Respira despacio, como si el aire también tuviera escala.

Desde esa altura, mira tu problema. No lo resuelvas. Solo míralo. Pregúntate con honestidad si esto seguirá importando en un mes, en un año, en una década. No uses la pregunta para escapar; úsala para cortar la exageración. A veces descubrirás que tu mente estaba defendiendo una imagen, no una causa. O que estabas intentando controlar lo incontrolable.

Vuelve al cuerpo sin prisa. Y elige una sola acción, pequeña y concreta, que esté dentro de tu círculo de control. Que no sea un plan grandioso, sino un paso real: una conversación que llevas evitando, una decisión que has aplazado, un bloque de trabajo sin distracciones. El reencuadre se demuestra con movimiento, no con frases.

Cuando el día vuelva a estrecharse, recuerda este ascenso. Tu vida cabe en un punto azul pálido. Eso no te hace insignificante; te hace libre. Te devuelve la proporción, y con ella, la calma.

Y si hoy te cuesta creerlo, repite el ascenso una vez más al anochecer, solo dos minutos, para sellarlo.