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Miguel Ángel Ballesteros

Maker, using software to bring great ideas to life. Manager, empowering and developing people to achieve meaningful goals. Father, devoted to family. Lifelong learner, with a passion for generative AI.

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31 Marzo: Silencio (Tarea Sagrada)

31 Marzo: Silencio (Tarea Sagrada)

“Cuando camines, camina. Cuando comas, come.”Proverbio Zen

Día del Vacío Fértil.

El agua cae sobre un plato y, por un segundo, solo existe ese sonido. La espuma, el calor, el gesto repetido. La mente intenta saltar a otra cosa, pero el cuerpo está aquí. En una escena tan simple se esconde un secreto: la atención no se piensa, se practica.

Este mes has entrenado la mente objetiva: ver sin filtros, reencuadrar sin autoengaño, soportar la verdad incómoda, dirigir la atención como un rayo. Has aprendido que la claridad no es una idea bonita; es una herramienta de combate. Y hoy, para cerrar, el silencio no te pide una técnica nueva. Te pide presencia.

La atención plena no es una pose espiritual. Es hacer una cosa de verdad. Es arrancarle a la mente el multitarea y devolvérselo al cuerpo. Porque tu sufrimiento suele vivir en el “después”: en el siguiente mensaje, en la siguiente preocupación, en la siguiente predicción. Cuando vuelves aquí, el ruido baja por falta de alimento.

Hoy convierte una acción común en una ceremonia. Elige una tarea doméstica que suelas hacer en piloto automático: fregar, barrer, cortar verduras, ducharte, doblar ropa. Hazla en silencio y sin prisas, como si fuera parte de tu entrenamiento. No busques sentirte bien. Busca ver. Siente la temperatura del agua, el peso de la escoba, la resistencia de un tejido, el sonido simple de tu propia presencia trabajando.

Tu mente va a intentar escaparse. Te traerá un tema “importante”, una frase que deberías haber dicho, una lista de pendientes. No luches. Observa el impulso de huir como si fuera una nube y vuelve al gesto. “Ahora estoy haciendo esto.” Esa frase, repetida con calma, es el espejo limpio del que hablaban los antiguos: la realidad sin adorno.

Después, si puedes, camina diez minutos sin auriculares. Mira hacia lejos, como visión de águila, sin fijarte en un punto. Deja que el mundo pase por ti sin agarrarlo. Esencialismo en movimiento: menos estímulo, más señal. Deja que el barro se asiente. Notarás que, cuando no empujas el río, la vida sigue.

Cierra el mes con un bloque corto de trabajo profundo, aunque sea pequeño. Elige una sola tarea que hayas estado evitando y dale treinta minutos de presencia total, sin pestañas abiertas, sin interrupciones, sin “multitasking”. No para producir más, sino para comprobar la diferencia entre atención y dispersión. Esa diferencia es libertad.

Cierra el día con tres líneas en tu cuaderno: qué ruido mental se cayó hoy cuando volviste al cuerpo, qué detalle del mundo recuperaste, y qué cosa esencial vas a proteger mañana con tu atención. La mente objetiva no se consigue pensando. Se consigue mirando.

Si hoy haces esto bien, mañana verás el mundo con menos niebla.