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Miguel Ángel Ballesteros

Maker, using software to bring great ideas to life. Manager, empowering and developing people to achieve meaningful goals. Father, devoted to family. Lifelong learner, with a passion for generative AI.

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31 Mayo: Silencio (Descanso Radical)

31 Mayo: Silencio (Descanso Radical)

“En el caos, busca la simplicidad; en la discordia, busca la armonía.”Bruce Lee

Día del Vacío Fértil.

La antifragilidad tiene un precio. Ser Hidra, renacer como Fénix, prototipar miles de veces, soportar el fuego necesario: todo eso consume energía. Y si solo celebras la fase activa, te quedas con la mitad del aprendizaje. El músculo no crece en el gimnasio; crece en la quietud. La mente no integra en la carrera; integra en la pausa.

Hoy cierras el mes como se cierra una campaña larga: sin ruido. Sin épica final. Sin forzarte a “aprovechar” el día. El descanso radical no es pereza; es estrategia de continuidad. Es tratar la recuperación como una disciplina, no como un accidente.

Elige conscientemente hacer menos. Si el cuerpo pide siesta, dásela sin culpa. Si no puedes, regálate al menos una hora extra de sueño. Corta pantallas antes de dormir y deja que el sistema nervioso baje sin estímulos. Haz de tu noche una cueva: oscuridad, silencio, temperatura fresca. No por romanticismo, sino porque ahí ocurre la reparación real.

Este descanso es el puente hacia el próximo mes. Vas a entrar en estrategia, en pensamiento a largo plazo, en decisiones que requieren claridad. Si llegas agotado, tu estrategia será reactiva. Si llegas reparado, verás opciones. Tu energía es capital. Hoy proteges el capital.

Durante el día, baja el ritmo incluso en lo pequeño. Come despacio. Camina sin auriculares. Deja huecos. Observa cómo tu mente intenta convertir el descanso en tarea, cómo quiere evaluarte incluso cuando te tumbas. Suelta esa voz. No necesitas justificar la recuperación. La mereces porque la has trabajado.

Aprovecha ese ritmo bajo para hacer una lectura honesta del mes, sin convertirla en castigo. ¿Qué dificultad te fortaleció de verdad y cuál solo te desgastó? ¿Qué hábito te recuperó y cuál te drenó? No lo respondas con un plan de diez puntos. Respóndelo con una sensación clara, casi corporal, como quien distingue un alimento que nutre de uno que intoxica. Esa discriminación es parte de la antifragilidad: no solo soportar, sino elegir mejor el fuego.

Antes de dormir, di por dentro una frase simple: “Hoy he luchado. Ahora me reconstruyo.” Imagina el cuerpo haciendo lo suyo en la oscuridad: consolidando fibras, limpiando ruido, ordenando memoria. No lo fuerces; confía en el proceso. El guerrero que no descansa se vuelve frágil, aunque se crea duro.

Mañana empieza la estrategia. Y la estrategia, si es real, empieza con un cuerpo y una mente reparados.