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Miguel Ángel Ballesteros

Maker, using software to bring great ideas to life. Manager, empowering and developing people to achieve meaningful goals. Father, devoted to family. Lifelong learner, with a passion for generative AI.

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14 Agosto: Silencio (Montaña de Atlas)

14 Agosto: Silencio (Montaña de Atlas)

“Atlas no se encogía de hombros.”Ayn Rand (referencia inversa)

Día del Vacío Fértil.

Has entrenado propiedad extrema: asumir el mando, incluso cuando no tienes el título. Has visto que liderar no es mandar; es cargar. Es decidir. Es cuidar a la tropa. Es mantener el rumbo cuando el barco cruje. El silencio de hoy no es huida del peso. Es aprender a sostenerlo sin encorvarte por dentro.

Ponte de pie con los pies firmes, a la anchura de los hombros. Flexiona un poco las rodillas y siente la gravedad. Nota cómo el suelo te sostiene. Imagina que llevas sobre los hombros una esfera pesada: tu responsabilidad. Tu familia, tu trabajo, tu palabra, tu cuerpo, tus decisiones. No la conviertas en drama; conviértela en verdad.

Observa tu reacción habitual: tensión en el cuello, mandíbula apretada, pecho cerrado. Esa no es fuerza; es lucha. Ahora cambia la estructura. Empuja el suelo con los pies y deja que la columna se alargue hacia arriba, como si tu esqueleto sostuviera la carga por ti. Respira bajo el peso. Siente que puedes estar aquí sin colapsar.

La práctica es simple: sostener sin resentimiento. No diciendo “qué injusto”, no buscando culpables, no soñando con escapar. Sostener con dignidad. Porque la libertad no es ausencia de responsabilidad; es capacidad de elegirla y llevarla sin romperse.

Quédate unos minutos en esa postura. Si tiembla, está bien. Si la mente protesta, mejor. Estás entrenando exactamente lo que un líder necesita: presencia bajo presión. Shackleton no salvó a su gente por optimismo vacío; lo hizo por estructura interna. Jocko no habla de culpa; habla de propiedad.

Lleva esa estructura a tu día con una pregunta sobria: ¿qué parte de mi vida estoy empujando hacia otros con quejas o excusas? No para culparte, sino para recuperar mando. Liderar sin título es esto: hacerte cargo de lo que te toca, incluso cuando nadie te mira. A veces la libertad llega el día que dejas de decir “no puedo” y empiezas a decir “lo hago” o “no lo hago, pero asumo el costo”.

Elige una responsabilidad concreta y pequeña para hoy. Un mensaje que debes enviar, una conversación que debes tener, un hábito que debes retomar, un límite que debes poner. No lo conviertas en épica. Simplemente sostén el peso sin dramatizar. Atlas no se encoge; se coloca y camina.

Cuando termines, no sueltes el peso. Llévalo contigo, pero distinto: con la espalda interna recta. Hoy no te liberaste de la carga. Te liberaste de la excusa.