20 Octubre: Haz Tu Trabajo (Oficio sin Aplauso)
20 Octubre: Haz Tu Trabajo (Oficio sin Aplauso)
“El ruido no hace bien. El bien no hace ruido.” — San Vicente de Paúl
Fuente/Tradición: Oficio / Zen (Samu) / Integridad científica
La Historia: El trabajo que no se ve
Hay gente que solo trabaja si hay público. Si nadie mira, se relajan. Si nadie aplaude, se apagan. Eso no es disciplina. Es dependencia.
El ego quiere escenario porque vive de reflejos. El guerrero quiere oficio porque vive de competencia. Y la competencia se construye en lo invisible: en el entrenamiento, en el detalle, en el trabajo humilde.
En los dojos, barrer el suelo (Samu) no es castigo. Es práctica. Porque cómo haces lo “pequeño” es cómo haces lo “grande”.
Emily Dickinson escribió poemas que casi nadie leyó en vida. No porque no valieran, sino porque ella no escribió para el aplauso. Escribió porque escribir era su oficio. Eso es autotelia: el acto como recompensa.
Si hoy tu motivación depende de que alguien lo vea, estás alquilando tu alma. El oficio te devuelve la propiedad: haces el trabajo porque eres tú quien lo exige.
La Lección: Diferenciar trabajo de teatro
El teatro es: hablar mucho, prometer, “parecer ocupado”, discutir, diseñar planes infinitos.
El trabajo es: una acción concreta, terminada, útil.
Señales de que estás en teatro
Si hoy detectas dos o más, te estás distrayendo:
- Revisas mensajes cada pocos minutos “por si acaso”.
- Te pierdes en herramientas/organización en vez de producir.
- Empiezas proyectos nuevos para evitar terminar los viejos.
- Te enfadas cuando otros no valoran tu esfuerzo (porque trabajas para el aplauso).
- Hablas de “lo que vas a hacer” para sentirte productivo sin hacerlo.
Reglas del oficio
- Primero obra, luego opinión
- Primero hecho, luego historia
- Primero terminar, luego mejorar
Hoy vas a elegir una pieza de trabajo real y la vas a ejecutar sin contárselo a nadie. Sin ruido. Sin historia.
La Práctica de Hoy: La Hora de Oficio (45–60 minutos)
1) Elige tu pieza (5 minutos) Debe cumplir tres criterios: útil, medible, terminable hoy.
Mi pieza es: _______________________
2) Quita el escenario (2 minutos)
- Móvil fuera de la habitación o en modo avión.
- Sin música si te distrae.
- Sin redes, sin mensajes.
Estás entrenando independencia del aplauso.
3) Ejecuta (25–35 minutos) Hazlo como Belichick diría: “Do your job”. Si aparece la voz del ego (“esto es poca cosa”), sonríe y vuelve a la tarea.
4) Integridad Feynman (8 minutos) Al terminar, haz una revisión fría:
- ¿Qué parte hice mal o con pereza?
- ¿Qué suposición hice sin comprobar?
- ¿Qué dato me contradice?
Escribe una mejora concreta para mañana: ___________________________
5) Samu (5 minutos) Haz una tarea humilde que deje tu entorno mejor: limpiar la mesa, ordenar herramientas, lavar platos, preparar ropa de entreno. No es “perder tiempo”. Es cimentar.
6) Obra en el cajón (opcional) (10 minutos)
Dedica 10 minutos a crear algo que nadie verá: un borrador, un diseño, un entrenamiento, una página escrita, un código, un dibujo. No lo publiques. No lo compartas. Estás entrenando autotelia: crear por el acto de crear.
7) Silencio táctico (24 horas)
Elige una de estas reglas para el resto del día:
- No hables de tus planes.
- No busques validación (“¿qué te parece?”) antes de terminar.
- No discutas por tener razón. Discute solo por claridad operativa.
El ego se alimenta de conversación. El oficio se alimenta de ejecución.
Métrica (para no engañarte)
Al final del día, no te preguntes “¿estuve ocupado?”. Pregúntate “¿qué produje?”. Escribe tres outputs, aunque sean pequeños:
1) _________ 2) _________ 3) _________
Si no hay outputs, hubo teatro.
Ejemplo
Teatro: abrir 20 pestañas, discutir en Slack, reorganizar tu lista. Trabajo: escribir 500 palabras, terminar una tarea crítica, entrenar 30 minutos, cerrar una venta, entregar una mejora.
Sistema (si quieres convertirlo en hábito)
Dos bloques al día:
- Bloque 1 (oficio): 45–60 minutos de trabajo real, sin audiencia.
- Bloque 2 (mantenimiento): 15–20 minutos de mensajes, logística, organización.
Si mezclas ambos, el mantenimiento devora el oficio. Protege el bloque de oficio como si fuera entrenamiento de combate.
Antes de dormir, deja preparado el inicio de mañana: una lista de una pieza de oficio y una tarea humilde. Cuando el día arranca, el ego busca ruido; tú ya tienes dirección. Esa preparación vale más que motivación.
Cierre: Antídoto contra el ruido
Si hoy haces trabajo real y nadie lo sabe, perfecto. Has debilitado una dependencia. La excelencia anónima es un superpoder. El ego quiere aplauso. Tú quieres capacidad. Sigue entrenándolo. Si lo repites, el ruido baja y el oficio sube. Sin drama, sin teatro.
Reflexión Final:
- ¿Qué parte de tu día es teatro?
- ¿Qué tarea humilde has estado evitando por orgullo?
- ¿Qué pieza de oficio vas a repetir tres veces esta semana?