28 Octubre: Preparando la Muerte (El Jisei)
28 Octubre: Preparando la Muerte (El Jisei)
“Inhalar, exhalar. Adelante, atrás. Viviendo, muriendo. Las flechas, dejad que se encuentren. En el corazón del vacío.” — Poema de muerte de Gesshu Soko
Fuente/Tradición: Tradición Samurai / Zen (Transición)
La Historia: El Jisei
En la tradición samurai, y entre los monjes zen de Japón, existía una costumbre final: el Jisei o poema de muerte.
Cuando un guerrero o un maestro sentía que su fin estaba cerca (ya fuera por enfermedad o antes de una batalla suicida o un seppuku), tomaba el pincel y escribía un último poema.
No eran poemas de lamento. No eran testamentos legales. No eran listas de logros para inflar el ego póstumo. Eran breves haikus o tankas que capturaban la esencia del momento, la impermanencia de la vida y la aceptación del final.
Escribir un Jisei requería una mente clara y un corazón tranquilo. Si el trazo del pincel temblaba, si el poema mostraba apego al mundo o miedo, se consideraba que el samurai no había muerto bien.
El acto de escribir el poema era el acto final de soltar el ego. Para escribir sobre la muerte con belleza, uno tiene que haber dejado de aferrarse al “Yo”. El “Yo” tiene miedo. El espíritu es libre.
Este mes has estado peleando contra el Ego: la máscara, el ruido, la necesidad de validación. Pero la prueba final del ego no es un fracaso público ni una humillación. La prueba final es su propia extinción.
En unos días entrarás en el terreno más sagrado y temido del guerrero: la Muerte (Memento Mori). Todavía no estás allí, pero hoy puedes empezar a preparar el paso.
El ego no puede acompañarnos allí. El ego debe quedarse en la orilla. Solo lo que es real puede cruzar el río.
La Lección:
No esperes a tu lecho de muerte para escribir tu Jisei. Úsalo como entrenamiento. No para obsesionarte con el final, sino para vivir mejor el presente.
Si hoy fuera el último día, ¿te preocuparía tu imagen? ¿Te preocuparía tu orgullo? ¿Te preocuparía tener razón? Todo eso se quema ante la presencia de la muerte. Lo que queda es lo que amaste, lo que diste y la verdad que viviste.
Despídete de tu ego. Dale las gracias por haberte protegido cuando eras un niño, pero dile que ya no es el capitán de este barco.
Lo que NO es un Jisei
Para que esto funcione como antídoto del ego, evita estas tres trampas:
- Testamento Enumerar posesiones, logros o explicaciones. Eso es negocio, no verdad.
- Marketing Escribir para ser recordado como “profundo”. El ego ama el maquillaje.
- Melodrama Convertir la muerte en teatro. La muerte no necesita tu actuación.
Un buen Jisei es sobrio. Corta. Real. No intenta convencer a nadie.
Por qué funciona
Cuando imaginas el final, la jerarquía de “cosas importantes” se reordena sola. El ruido pierde poder. Y por un momento, aparece lo esencial: a quién amas, qué verdad evitas, qué trabajo quedó pendiente. Esa claridad es exactamente lo que el ego intenta impedirte.
Mini-práctica (5 minutos): La orilla
Cierra los ojos un minuto y visualiza un río. En una orilla estás tú con tu nombre, tu profesión, tu imagen, tus premios, tus excusas. En la otra orilla está lo real. Pregúntate: si solo pudieras cruzar con una cosa, ¿qué sería? No respondas con “dinero”. Responde con lo que te haría morir sin arrepentimiento: una verdad, una relación, un acto, una obra. Escríbelo en una frase.
La Práctica de Hoy: Borrador de Jisei (30–40 minutos)
No busques poesía perfecta. Busca verdad.
1) Vacía el equipaje (8 minutos) Escribe tres cosas que tu ego insiste en cargar:
- Mi máscara: _________________
- Mi rencor: _________________
- Mi ambición vacía: _________________
Ahora escribe una línea por cada una: “Hoy elijo soltar __ porque pesa más de lo que vale”.
2) El verso esencial (10 minutos) Completa estas frases:
- Si mi vida fuera una lección, sería: ____________
- Lo que de verdad quise fue: ______________
- Lo que me gustaría haber dado más es: ___________
3) Escribe tu Jisei (10 minutos) Tres reglas:
- Sin lista de logros.
- Sin excusas.
- Sin postureo espiritual.
Escribe 4–6 líneas.
4) Limpieza (5 minutos) Reduce tu Jisei a una sola frase. Esa frase es tu brújula para los próximos días.
Mi frase final es: __________________
Cierre
Hoy no estás muriendo. Estás entrenando a vivir sin anestesia. Si el ego se calla un poco, oyes lo importante. Esa claridad vale más que mil discursos.
Reflexión Final:
- El Ensayo: ¿Qué frase quieres que gobierne tus próximos 7 días?
- El Equipaje: ¿Qué máscara te pesa demasiado y te impide ser real?
- La Acción: ¿Qué pequeño acto harás hoy que sea coherente con tu “frase final” (una llamada, un perdón, un límite, trabajo real)?