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Miguel Ángel Ballesteros

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13 Noviembre: Escribe tu Obituario (Legado sin Ego)

13 Noviembre: Escribe tu Obituario (Legado sin Ego)

“Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad.”Máximo Décimo Meridio, Gladiator

Fuente/Tradición: Historia / Estoicismo / Responsabilidad intergeneracional

La Historia: Alfred Nobel lee su muerte

Alfred Nobel inventó la dinamita. Su intención era paradójica: pensaba que un arma tan poderosa haría la guerra demasiado cara y la humanidad se asustaría. Lo que pasó fue lo de siempre: el mundo lo usó igual.

Un día, un periódico se equivocó y publicó su obituario antes de tiempo. El titular lo llamó “Mercader de la Muerte”. Nobel lo leyó vivo. Y ese golpe de realidad le cambió el rumbo: dejó su fortuna para crear los Premios Nobel.

No necesitas un error periodístico para despertar. Puedes hacer el ejercicio hoy.

La Lección: Legado no es fama

Tu ego quiere monumentos. El legado real es más silencioso: una persona que mejoró porque tú estuviste ahí, una idea que dejaste sembrada, una obra que continuará cuando tú ya no estés.

Pericles lo entendía: el monumento no es de mármol, es memoria viva. Marco Aurelio te lo dice con frío: todos seremos olvidados. Así que actúa por virtud, no por aplauso.

Los iroqueses pensaban en la séptima generación. Los constructores de catedrales trabajaban sin ver el final. Eso es madurez: dejar de vivir solo para tu biografía y empezar a vivir para la cadena.

Las 3 trampas del legado (ego disfrazado)

  1. Confundir legado con reputación Reputación es lo que dicen de ti. Legado es lo que cambiaste en otros.
  2. Querer impacto sin incomodidad El impacto real exige paciencia, repetición y renunciar al aplauso.
  3. Esperar a “ser perfecto” Nadie deja legado por estar listo. Lo deja por empezar antes.

Hoy no estás construyendo un monumento. Estás alineando tu vida.

Hoy no vas a “soñar” tu legado. Vas a diseñarlo.

La Práctica de Hoy: Legado en 3 capas (35–45 minutos)

1) Tu obituario crudo (10 minutos) Escribe 8–10 líneas como si murieras hoy. Sin adjetivos heroicos. Sin “era un gran…”. Hechos.

Incluye:

  • cómo gastabas tu tiempo,
  • cómo tratabas a la gente,
  • qué construiste (si construiste algo),
  • qué dejaste sin hacer.

Luego subraya una frase que te duela. Esa frase es tu punto de trabajo.

2) La pregunta del eco (8 minutos) Completa:

  • Cuando yo muera, me gustaría que la gente dijera: _________
  • Y para que eso sea verdad, tengo que hacer esto en vida: _______

3) Tu catedral (10 minutos) Elige un proyecto largo (una “catedral”) que no sea para posturear. Debe cumplir dos criterios: útil y exigente.

Mi catedral es: ____________________

Ahora define el siguiente ladrillo (una acción de 60–90 minutos esta semana): ___________________________

4) Virtud en privado (5 minutos) El legado se entrena donde nadie mira. Elige un acto virtuoso que harás sin contarlo: pedir perdón, ayudar, donar tiempo, corregir un error, ser honesto cuando podrías mentir.

Mi acto en privado es: ________________

5) Séptima generación (7 minutos) Piensa en un área (salud, dinero, familia, trabajo, comunidad). Toma una decisión como si tuvieras que rendir cuentas ante tus tatara-nietos. Escribe:

  • Decisión: ____________________
  • ¿Qué haría mi yo inmaduro? ______________
  • ¿Qué haría alguien que piensa en 7 generaciones? _________

6) Legado en micro (3 minutos)

Elige una persona concreta a la que vas a dejarle algo útil en vida. Puede ser un hijo, un amigo, un compañero, un alumno. Escribe un mensaje de 3 líneas (no poesía):

1) “He visto __ en ti”. 2) “Si haces __, mejorarás en __”. 3) “Si quieres, te ayudo con __”.

No lo publiques. Envíalo.

Tres preguntas de legado (para decidir sin drama)

Cuando estés dudando esta semana, pregúntate:

  1. Si muero en un año, ¿esto seguirá importando?
  2. Si nadie se entera, ¿igual lo haría?
  3. ¿Esto mejora a alguien más o solo alimenta mi imagen?

No siempre te dará una respuesta fácil. Pero siempre te pondrá en el carril correcto.

Práctica extra (5 minutos): 10 años

Escribe dos columnas:

  • Dentro de 10 años, me alegrará haber invertido en: ________
  • Dentro de 10 años, me arrepentiré de haber perdido tiempo en: _______

No hace falta que sea perfecto. Hace falta que sea honesto. Y luego ejecuta un ladrillo, no un sueño. El legado se construye con repetición sobria, no con grandes discursos. Hazlo pequeño. Hazlo real. Hazlo hoy. Y repítelo mañana. Porque lo que repites se convierte en carácter, y el carácter es tu legado más fiable.

Cierre

No necesitas ser famoso para dejar legado. Necesitas ser responsable. Y constante.

Mañana toca lo difícil: aprender a soltar.

Reflexión Final:

  1. ¿Qué frase de tu obituario te dolió más y por qué?
  2. ¿Cuál es tu “catedral” y cuál es el siguiente ladrillo real?
  3. ¿Qué acto virtuoso harás esta semana cuando nadie te vea?