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Miguel Ángel Ballesteros

Maker, using software to bring great ideas to life. Manager, empowering and developing people to achieve meaningful goals. Father, devoted to family. Lifelong learner, with a passion for generative AI.

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21 Noviembre: Silencio (Donación)

21 Noviembre: Silencio (Donación)

“Nadie se ha empobrecido nunca por dar.”Ana Frank

Día del Vacío Fértil.

Has entrenado el desapego. Has visto manos vacías en el funeral de un conquistador, una taza rota como liberación, el terror de descubrir una vida falsa, la casa en llamas y los juguetes que no quieres soltar, la limpieza de muerte para no dejar carga, el equipaje cero como forma de vivir. Hoy el silencio lo vuelve concreto: donar.

El desapego intelectual suena bien. El desapego físico duele, y por eso transforma. Porque el cuerpo cree que “mío” es seguridad. Y cuando sueltas algo valioso, tu sistema nervioso aprende una lección que ninguna frase enseña: puedo soltar y no muero.

Elige un objeto que tenga valor real para ti. No algo roto. No algo que ibas a tirar. Algo que te guste. Un libro que te acompañó, una prenda buena, una herramienta útil, una cantidad de dinero que notes. Luego dónalo. Dáselo a alguien que lo necesite, a una organización, a una persona concreta. Si puedes, hazlo sin anuncio, sin teatro. El ego también quiere medallas por ser generoso.

Cuando lo entregues, observa el momento exacto de contracción. Esa pequeña resistencia es el apego hablando. Respira y suelta igual. Y nota lo que viene después: una expansión quieta. Un aire en el pecho. Una ligereza inesperada. Ese aire es libertad.

Si quieres llevarlo un paso más lejos, no lo hagas como “limpieza”. Hazlo como cambio de identidad. Elige algo que representaba una versión de ti: el que acumulaba, el que se protegía, el que guardaba “por si acaso”, el que necesitaba símbolos. Suelta eso y observa el duelo pequeño que aparece. Ese duelo es la muerte de una parte del ego. Y esa muerte es espacio para una vida más simple.

Quédate unos minutos en el vacío que has creado. No lo rellenes con una compra nueva ni con orgullo moral. Solo siente el espacio. Ese espacio es donde entra la vida: nuevas posibilidades, menos carga, menos miedo a perder.

Antes de dormir, escribe una frase simple: “Puedo soltar sin morir.” Mañana, mira tu espacio y observa cómo la ausencia no es solo pérdida. Es margen. Es respiración. Tu ego se queja. Tú te expandes. Y en esa expansión, empiezas a vivir más ligero.

La libertad se nota cuando ya no necesitas llenar cada hueco.

Quédate con ese aire nuevo y no lo desperdicies.