30 Noviembre: Silencio (Despedida Mental)
30 Noviembre: Silencio (Despedida Mental)
“Aprender a decir adiós es aprender a crecer.” — Gustavo Cerati
Día del Vacío Fértil. Último silencio del mes.
Este mes te ha despertado. Has mirado el tiempo como arena, el legado como pregunta, el desapego como libertad. Has visto muertes dignas y muertes por integridad, el miedo como último enemigo, el fénix como metáfora de cambio, el océano como disolución del yo. Hoy, para cerrar, haces el ejercicio más fuerte: despedirte mentalmente de lo que amas sin perderlo todavía.
Siéntate en silencio y cierra los ojos. Respira despacio. Vas a decir adiós en tu mente, no para atraer tragedias, sino para limpiar la costumbre. Porque el mayor robo que hace la rutina es convertir lo milagroso en normal.
Trae a la mente a las personas que amas. Mira su cara con detalle. No hables rápido. Diles por dentro gracias, te quiero, adiós. Luego imagina tu casa, tu refugio, y despídete. Imagina tu trabajo, tus proyectos, lo que te dio propósito, y despídete. Imagina tu cuerpo, tus manos, tu cara, lo que te sostuvo en la batalla, y despídete. Hazlo como quien deja una lámpara encendida al salir de una habitación: con respeto.
Va a doler un poco. Ese dolor es amor sin anestesia. No lo reprimas. Si aparece tristeza, deja que esté. Luego nota lo que hay al otro lado: una paz sobria. Porque cuando aceptas que puedes perderlo todo, dejas de vivir como si te lo debieran. Y esa aceptación te vuelve invulnerable de una forma extraña: no porque no te duela, sino porque ya no te engañas.
Abre los ojos. Todo sigue ahí. No has perdido nada. Pero ahora sabes que podrías perderlo. Y por eso, cuando hoy mires a alguien, lo mirarás mejor. Cuando abraces, abrazarás de verdad. Has recuperado el mundo a través de la despedida.
Este ejercicio también prepara tu testamento ético. Si hoy tuvieras que dejar valores en vez de objetos, ¿qué dejarías? ¿Qué principio querrías que sobreviva en tus hijos, en tu pareja, en tu tribu? No lo conviertas en lista. Deja que aparezca una frase limpia, como un último consejo. Esa frase es tu norte para el mes de integración.
Antes de dormir, escribe una línea: “Hoy solté un poco para amar mejor.” Mañana empieza la integración. Entra ligero. Entra despierto.
Este adiós mental es el último examen del mes: mirar sin huir.
Y amar sin dar por sentado.