Miguel Ángel Ballesteros bio photo

Miguel Ángel Ballesteros

Maker, using software to bring great ideas to life. Manager, empowering and developing people to achieve meaningful goals. Father, devoted to family. Lifelong learner, with a passion for generative AI.

Email LinkedIn Github
RSS Feed

31 Diciembre: Silencio (Gratitud Radical)

31 Diciembre: Silencio (Gratitud Radical)

“La gratitud es la memoria del corazón.”Jean Baptiste Massieu

Día del Vacío Fértil. Último silencio del año.

Este año termina sin plan y sin ruido. No porque el futuro no importe, sino porque la integración exige cierre. Has entrenado disciplina, autocontrol, percepción, acción, resistencia, estrategia, maestría, libertad, entorno, ego y muerte. Si algo se ha repetido en distintas formas, es esta idea: la vida te forja. La pregunta es si tú recoges el metal o solo te quejas del fuego.

Hoy el silencio es gratitud radical. No la gratitud fácil de “todo fue perfecto”. La gratitud radical mira también lo que dolió y lo convierte en sentido. No para justificar el daño, sino para rescatar aprendizaje.

Siéntate unos minutos sin móvil y respira lento. Elige tres cicatrices del año, no necesariamente las más grandes, sino las más formativas. Míralas una por una con honestidad. Luego, para cada una, completa en tu mente una frase simple: “Gracias por esto, porque me enseñó esto.” No busques poesía. Busca verdad. A veces lo que enseñó fue un límite. A veces fue humildad. A veces fue paciencia. A veces fue la necesidad de pedir ayuda. A veces fue el valor de soltar.

Quédate un minuto en silencio después. Siente el cierre. Nota si aparece resistencia a agradecer. Esa resistencia suele ser orgullo herido. Respira y vuelve a la verdad: estás vivo hoy. Y estar vivo significa tener otra oportunidad de hacerlo mejor.

Para no quedarte solo en el dolor, trae también tres gracias limpias: una persona que estuvo, una capacidad que has ganado, un día normal que, visto de cerca, fue un milagro. La gratitud no borra el pasado. Lo integra. Y cuando integras, dejas de arrastrar.

Este cierre también es amor fati en su forma más madura: amar el destino no porque fuera fácil, sino porque fue tu entrenamiento. Es servicio, porque tu versión más integrada se vuelve útil para otros. Es calma en la tormenta, porque ya no te rompes con cada ola. La gratitud radical no es emoción; es postura.

Y es limpieza de casa. Como un oosouji mental: sacar lo viejo, ordenar lo aprendido, dejar el suelo listo para el día uno. No tienes que llevarte todo al año siguiente. Llévate principios. Llévate prácticas. Llévate una forma de estar. Lo demás es equipaje.

Termina con una frase baja, como un juramento: “Gracias por estar vivo hoy.” Mañana es día uno. Entra ligero. Entra despierto.