4.11 Deformar tu tesis: straw man y ad hominem
4.11 Deformar tu tesis: straw man y ad hominem
Relato
En la comida familiar, el tema aparece sin pedir permiso: política, educación, “cómo está el mundo”. Mike intenta decir algo matizado, algo que no sea una bandera.
—Yo creo que el problema no es la gente —dice—. Es el sistema de incentivos. Si cambias incentivos, cambia conducta.
Su primo Álvaro sonríe como quien ya ha ganado.
—O sea, que tú lo que quieres es que nadie sea responsable de nada. Que todo sea culpa del sistema.
Mike siente el golpe: no es lo que dijo. Es una caricatura. Si entra a defenderse, ya está luchando contra una versión falsa de sí mismo.
—No he dicho eso —responde, sin apretar—. He dicho que los incentivos importan.
Álvaro remata con la segunda jugada, la que busca cerrar el asunto con identidad.
—Es que tú siempre has sido muy idealista. Vives en tu mundo.
La mesa ríe un poco. No por el argumento: por la comodidad de etiquetar. Etiquetar ahorra pensar.
Mike mira a Álvaro con calma.
—Mira —dice—. Si quieres criticar lo que digo, primero repite mi idea tal como la entiendes y te digo si es esa. Si no, estamos discutiendo contra un muñeco.
Álvaro frunce el ceño, sorprendido por la norma.
—Vale… que los incentivos hacen que la gente haga cosas aunque no quiera.
Mike asiente.
—Eso. Ahora sí: ¿estás en desacuerdo con que los incentivos empujan conducta? ¿O con que hay que cambiarlos?
La conversación cambia de textura. Ya no es “Álvaro contra Mike”. Es una idea contra otra idea.
Y Mike siente un alivio raro: el poder, a veces, es solo limpiar el terreno.
La jugada
- No discutir la caricatura: “no he dicho A; he dicho B”.
- Exigir repetición fiel: “repite mi tesis antes de criticarla”.
- Volver a criterio: identidad fuera; hechos dentro.
Explicación Profunda
El straw man (hombre de paja) es la distorsión de tu postura para atacar algo más fácil o más ridículo. Es tentador defenderte con prisa, porque duele que te malinterpreten. Pero si respondes rápido, aceptas el campo del otro.
El antídoto es simple y sobrio: reconstruir tu tesis en limpio.
Tres frases que funcionan:
- “No he dicho A. He dicho B.”
- “Mi punto es X, no Y.”
- “Si quieres criticarlo, critiquemos X.”
La jugada se apoya en otra cosa: la gente quiere ganar y, para ganar, necesita una versión simplificada de lo que dijiste. El detector te ayuda a no tomarlo como algo personal: no te están leyendo mal; están jugando al juego de la superioridad rápida.
El ad hominem es el siguiente paso: si el argumento no muere, atacan tu identidad.
- “Eres un idealista.”
- “Eres muy sensible.”
- “Tú siempre…”
Ese ataque no busca verdad. Busca cerrar. Busca que la conversación deje de ser sobre lo que dijiste y pase a ser sobre quién eres, porque ahí se puede ganar con risa o con desprecio.
El antídoto ético es devolverlo al terreno adulto:
—“Podemos hablar del plan o parar la conversación. Mi persona no es el tema.”
Y si la relación lo permite, añadir una norma de calidad:
—“Si quieres criticarme, critícame por una conducta concreta, no por una etiqueta.”
La característica clave aparece en múltiples escenarios. Por ejemplo:
Trabajo.
—O sea, que tú quieres retrasar todo —dice alguien cuando pides revisar un riesgo.
Aquí: “No quiero retrasar. Quiero evitar un fallo caro. Elijo revisar X en 30 minutos y luego decidimos.”
Pareja.
—Claro, tú lo que quieres es controlarme —cuando pides un límite.
Aquí: “No quiero controlarte. Quiero una regla para cuidarnos. La regla es X. ¿Sí o no?”
Equipo.
—Es que tú eres muy negativo —cuando pones problemas sobre la mesa.
Aquí: “No soy ‘negativo’. Estoy identificando riesgos concretos. Hablemos de este riesgo y de cómo mitigarlo.”
Conclusiones
El poder ético no consiste en aplastar a quien distorsiona. Consiste en no dejar que la distorsión gobierne la realidad. Si no limpias el terreno, discutes contra muñecos y te desgastas.
Señales de progreso: no entras en defensa frenética; pides repetición fiel sin vergüenza; la gente empieza a medir mejor lo que te atribuye.
Trampas comunes: responder al muñeco (“no, yo no creo que nadie deba…”) → te atrapan; atacar identidad (“tú eres un manipulador”) → escalas; ponerte profesor → manténlo simple: tesis, criterio, decisión.
Para entrenarlo: Juego 3: Re-encuadre Relámpago. Practica re-encuadrar distorsiones a una frase limpia que devuelva la conversación a realidad.