4.6 “Teacher–pupil”: el alumno perpetuo se gradúa hoy
4.6 “Teacher–pupil”: el alumno perpetuo se gradúa hoy
Relato
Mike está explicando cómo arregló el servidor cuando el compañero de siempre le corta la frase con una sonrisa condescendiente.
—A ver, Mike… lo que tienes que entender es que los servidores Linux funcionan por procesos… —y se lanza a una explicación lenta, básica, de primero de carrera.
Mike siente el impulso de asentir para que todo sea fácil. Para que no haya tensión. Y también siente la trampa: si asiente, no está aceptando una idea; está aceptando un lugar.
Deja que el otro acabe una frase. Lo justo. Y entonces, sin ironía y sin ataque, sube el nivel.
—Sí, lo conozco —dice—. Llevo años trabajando con esto. El punto que nos está rompiendo ahora es el driver X, no la teoría general.
El otro intenta recuperar el mando con un “ya, pero es para que entiendas…”.
Mike no discute el ego; discute el problema.
—Dime: en el driver X, ¿qué te cuadra y qué no? —pregunta, mirando a la pizarra, como si ya estuvieran en la misma mesa.
El aire cambia. La clase magistral se queda sin público. Lo que queda es una conversación entre dos profesionales.
La jugada
- Teacher-Pupil: Uno de los marcos de poder más estables. Romperlo requiere demostrar que tú también tienes conocimientos.
- Consejos no solicitados: Suelen ser críticas disfrazadas. “Deberías vestir mejor” = “Vistes mal y yo tengo mejor gusto”. Recházalos amablemente.
- Igualar el Nivel: Si él usa jerga técnica, usa tú jerga técnica. Si él cita un libro, cita tú otro. Demuestra que jugáis en la misma liga.
Explicación Profunda
El marco Teacher-Pupil (Maestro-Alumno) es seductor porque parece “ayuda”. Pero a menudo es dominancia disfrazada. El “Maestro” te explica cosas que ya sabes, o te da consejos que no has pedido, para sentirse sabio y superior. El “Alumno” asiente, toma notas y agradece.
El peligro es quedarse atrapado en el rol de Alumno eternamente. Si siempre te tratan como aprendiz, nunca te darán el ascenso, el respeto o el liderazgo. Para graduarte, tienes que demostrar competencia. Tienes que decir: “Ya lo sé. Pasemos al siguiente nivel”.
La característica clave aquí aparece en múltiples escenarios. Por ejemplo:
“Lo que tú tienes que hacer con tu dinero es invertir en cripto…” “Gracias, tío. Ya tengo mi propia estrategia de inversión diversificada y me va bien. No busco consejos ahora.”
La jugada: Cierre de experto. Funciona porque “Tengo mi estrategia” = Soy un adulto responsable, no un niño perdido.
Te explica algo obvio de tu campo. “Correcto. Eso es el estándar de la industria. Lo que estamos debatiendo aquí es la excepción del caso B…”
La jugada: Meta-comentario de obviedad. Funciona porque “Es el estándar” implica “eso lo sabe todo el mundo, no has dicho nada nuevo”. Le quitas el aire de gurú.
Te dice paso a paso cómo escribir un email. “Entiendo el objetivo del mail. Déjame redactarlo a mi manera y te paso el borrador final. Prefiero enfocarme en el resultado que en el microsistema.”
Aquí la jugada es: Petición de autonomía.
Conclusiones
Nadie te da el título de “Igual” o “Experto”. Lo tienes que tomar. Deja de comportarte como si estuvieras en el colegio esperando permiso para hablar. Tienes experiencia, tienes criterio. Ponlo sobre la mesa.
Señales de progreso: Interrumpes las lecciones: ¿Ya no aguantas chapas? Cuando alguien empieza a explicarte el abecedario, le dices “me sé las letras, vamos a las frases”. Valoras tu tiempo.; Aportas valor: ¿Hablas tú también? La conversación se vuelve bidireccional. No solo recibes info, también la das.; Te piden opinión: ¿Consultoría inversa? El “Maestro” empieza a preguntarte “¿Y tú qué harías?”. Has logrado el salto de estatus.
Trampas comunes: Hacerse el tonto para no ofender → “Sí, exacto, como vimos en el proyecto X…” (Conectar con experiencia previa).; Pelearse (“¡Que ya lo sé pesada!”) → Frialdad profesional. “Conozco el dato.”.
Para entrenarlo: Juego 10: Anti-Teacher-Pupil. Role-play donde uno hace de sabelotodo insoportable. Practica frases de corte: “Entendido”, “Pasemos a la acción”, “Ese punto lo tengo cubierto”.