1.5 Estructura CPS: verificar, pedir respuesta, cerrar
1.5 Estructura CPS: verificar, pedir respuesta, cerrar
Relato
WhatsApp del equipo de proyecto. Doce mensajes. Cero decisiones. El tipo de hilo que no parece grave… hasta que un día te explota en la cara y todo el mundo jura que “nadie dijo eso”.
Mike baja por el hilo y ve el patrón repetido: humo con buena educación.
—“Lo vemos.”
—“Me adapto.”
—“Ya diréis.”
Frases que suenan a cooperación pero no comprometen a nada. Frases que dejan el coste en otro. Mike siente esa irritación seca de “vamos a estar aquí una hora y aún no tendremos fecha”.
Mike mira el hilo y se da cuenta de algo incómodo: si no cierra él, esto muere.
Graba un audio corto. No busca ser simpático. Busca ser claro.
—Necesitamos definir la entrega intermedia. Dos opciones: (A) martes 18:00; (B) miércoles 8:30. Responded hoy antes de las 20:00. Marta y Álvaro, decidme A o B, por favor.
Siete minutos de silencio. Un emoji. La típica respuesta que intenta escapar del compromiso sin quedar mal.
Mike no se enfada. No ironiza. No castiga. Solo vuelve a poner la pregunta en carril:
—Reformulo para asegurarme: Marta, ¿A o B? Álvaro, ¿A o B?
Minuto nueve. Marta: “B me va”. Álvaro: “A me va mejor”.
Mike cierra sin pedir permiso a la ambigüedad:
—Vale. Ganador: miércoles 8:30. Subo agenda y responsables.
Horas después, aparece el clásico “reabridor”:
—Quizá sería mejor el martes…
Ese “quizá” es una granada sin firma. No viene con trabajo detrás; viene con un deseo de deshacer lo acordado sin pagar el precio.
Mike responde con una regla que protege al grupo:
—Si hay cambio, que sea con argumento y un responsable claro que asuma el ajuste. Si no, mantenemos el cierre.
La jugada (CPS + precio de reapertura)
Mike hace dos cosas que cortan el humo:
—Convierte el chat en una decisión (Contexto + Propuesta cerrada + Siguiente paso con fecha y nombres). —Pone un precio a reabrir acuerdos (no se reabre con “quizá”, se reabre con coste).
Explicación Profunda
La ambigüedad es el enemigo de la ejecución y el refugio de los manipuladores pasivos. ¿Cuántas veces has salido de una reunión o un chat de grupo sin saber exactamente qué se ha decidido? El caos beneficia a quien no quiere trabajar o a quien quiere rebatir decisiones a posteriori (“yo no dije eso”).
Mike utiliza la tríada CPS (Contexto - Propuesta - Siguiente Paso) para cortar el ruido.
- Contexto: Define el problema objetivo. “Necesitamos fecha”, “La cocina está sucia”. Nadie puede discutir un hecho neutro.
- Propuesta: Ofrece opciones cerradas (A o B). Esto reduce la carga cognitiva de los demás. Es más fácil elegir que crear.
- Siguiente Paso: Pone fecha y nombre. “¿Marta, A o B antes de las 20:00?”. Sin esto, la propuesta es solo un deseo.
Además, Mike ejerce Tenacidad en el Cierre. Cuando le responden con una “carita sonriente” (una respuesta de bajo esfuerzo que no compromete a nada), él no lo deja pasar. Insiste: “¿A o B?”. Esto enseña al grupo que con él no valen las medias tintas. Y cuando alguien intenta reabrir el tema a destiempo (“quizá sería mejor…”), Mike aplica una tasa de reapertura: “Si quieres cambiarlo, trae argumento y responsable”. Es decir: quejarse tiene un precio. Si no estás dispuesto a pagar el precio (trabajar en la alternativa), el cierre se mantiene.
El matiz ético aquí importa: “cerrar” no es mandar por mandar. Es proteger al grupo de dos abusos muy comunes en sistemas blandos:
1) La tiranía del indeciso: quien no decide, paraliza a todos. 2) La impunidad del vago: quien no se compromete, reparte el coste en los demás.
Cuando usas CPS con claridad y respeto, no estás aplastando voces; estás exigiendo responsabilidad mínima: sí/no, A/B, ahora/no ahora. Eso no reduce libertad: reduce caos.
La característica clave aquí aparece en múltiples escenarios: la ambigüedad siempre reparte el coste en alguien. CPS lo hace visible y lo convierte en decisión.
Por ejemplo, imagina esta escena con un cliente:
“No me convence. Dadle una vuelta.”
Si te pones a trabajar a ciegas, compras su vaguedad con tu tiempo. CPS lo obliga a concretar sin humillarlo.
“¿El problema es color o estructura? ¿Hacemos una llamada de 10 minutos mañana a las 10:00 para verlo?”
En casa, el mismo patrón:
Viernes por la tarde. Nadie decide el sábado. “Ya veremos.”
Aquí CPS corta el bucle y, si hace falta, introduce una consecuencia limpia (no castigo, estructura).
“O playa o zoo. Votamos ahora. Si en cinco minutos no hay votos, decido yo.”
Y con amigos:
“¿Quedamos?” (sin hora, sin lugar, sin cierre).
CPS te convierte en quien salva la logística sin pedir permiso al caos.
“Reservo para 6 a las 21:30. Si alguien se cae, que avise antes de las 18:00.”
Conclusiones
Cerrar no es mandar por mandar: es higiene. Si no cierras tú, decide el caos. Y si reabrir un acuerdo no tiene coste, siempre habrá ansiedad (o vagancia) intentando colarse por la rendija del “quizá”.
Señales de progreso: más respuestas binarias, menos hilos eternos y una reputación nueva: cuando tú cierras, se cierra.
Trampas: propuesta abierta cuando necesitas decidir, olvidar el siguiente paso y confiar en el “silencio administrativo”. La salida es siempre estructura: fecha, nombres y un cierre.
Para entrenarlo: Juego: Plantilla 3 Pasos Sprint. Revisa tus últimos 10 mensajes: ¿cuántos eran humo y cuántos eran CPS?