Miguel Ángel Ballesteros bio photo

Miguel Ángel Ballesteros

Maker, using software to bring great ideas to life. Manager, empowering and developing people to achieve meaningful goals. Father, devoted to family. Lifelong learner, with a passion for generative AI.

Email LinkedIn Github
RSS Feed

1.5 Estructura CPS: verificar, pedir respuesta, cerrar

1.5 Estructura CPS: verificar, pedir respuesta, cerrar

Relato

WhatsApp del equipo de proyecto. Doce mensajes. Cero decisiones. El tipo de hilo que no parece grave… hasta que un día te explota en la cara y todo el mundo jura que “nadie dijo eso”.

Mike baja por el hilo y ve el patrón repetido: humo con buena educación.

—“Lo vemos.”
—“Me adapto.”
—“Ya diréis.”

Frases que suenan a cooperación pero no comprometen a nada. Frases que dejan el coste en otro. Mike siente esa irritación seca de “vamos a estar aquí una hora y aún no tendremos fecha”.

Mike mira el hilo y se da cuenta de algo incómodo: si no cierra él, esto muere.

Graba un audio corto. No busca ser simpático. Busca ser claro.

—Necesitamos definir la entrega intermedia. Dos opciones: (A) martes 18:00; (B) miércoles 8:30. Responded hoy antes de las 20:00. Marta y Álvaro, decidme A o B, por favor.

Siete minutos de silencio. Un emoji. La típica respuesta que intenta escapar del compromiso sin quedar mal.

Mike no se enfada. No ironiza. No castiga. Solo vuelve a poner la pregunta en carril:

—Reformulo para asegurarme: Marta, ¿A o B? Álvaro, ¿A o B?

Minuto nueve. Marta: “B me va”. Álvaro: “A me va mejor”.

Mike cierra sin pedir permiso a la ambigüedad:

—Vale. Ganador: miércoles 8:30. Subo agenda y responsables.

Horas después, aparece el clásico “reabridor”:

—Quizá sería mejor el martes…

Ese “quizá” es una granada sin firma. No viene con trabajo detrás; viene con un deseo de deshacer lo acordado sin pagar el precio.

Mike responde con una regla que protege al grupo:

—Si hay cambio, que sea con argumento y un responsable claro que asuma el ajuste. Si no, mantenemos el cierre.

La jugada (CPS + precio de reapertura)

Mike hace dos cosas que cortan el humo:

—Convierte el chat en una decisión (Contexto + Propuesta cerrada + Siguiente paso con fecha y nombres). —Pone un precio a reabrir acuerdos (no se reabre con “quizá”, se reabre con coste).

Explicación Profunda

La ambigüedad es el enemigo de la ejecución y el refugio de los manipuladores pasivos. ¿Cuántas veces has salido de una reunión o un chat de grupo sin saber exactamente qué se ha decidido? El caos beneficia a quien no quiere trabajar o a quien quiere rebatir decisiones a posteriori (“yo no dije eso”).

Mike utiliza la tríada CPS (Contexto - Propuesta - Siguiente Paso) para cortar el ruido.

  1. Contexto: Define el problema objetivo. “Necesitamos fecha”, “La cocina está sucia”. Nadie puede discutir un hecho neutro.
  2. Propuesta: Ofrece opciones cerradas (A o B). Esto reduce la carga cognitiva de los demás. Es más fácil elegir que crear.
  3. Siguiente Paso: Pone fecha y nombre. “¿Marta, A o B antes de las 20:00?”. Sin esto, la propuesta es solo un deseo.

Además, Mike ejerce Tenacidad en el Cierre. Cuando le responden con una “carita sonriente” (una respuesta de bajo esfuerzo que no compromete a nada), él no lo deja pasar. Insiste: “¿A o B?”. Esto enseña al grupo que con él no valen las medias tintas. Y cuando alguien intenta reabrir el tema a destiempo (“quizá sería mejor…”), Mike aplica una tasa de reapertura: “Si quieres cambiarlo, trae argumento y responsable”. Es decir: quejarse tiene un precio. Si no estás dispuesto a pagar el precio (trabajar en la alternativa), el cierre se mantiene.

El matiz ético aquí importa: “cerrar” no es mandar por mandar. Es proteger al grupo de dos abusos muy comunes en sistemas blandos:

1) La tiranía del indeciso: quien no decide, paraliza a todos. 2) La impunidad del vago: quien no se compromete, reparte el coste en los demás.

Cuando usas CPS con claridad y respeto, no estás aplastando voces; estás exigiendo responsabilidad mínima: sí/no, A/B, ahora/no ahora. Eso no reduce libertad: reduce caos.

La característica clave aquí aparece en múltiples escenarios: la ambigüedad siempre reparte el coste en alguien. CPS lo hace visible y lo convierte en decisión.

Por ejemplo, imagina esta escena con un cliente:

“No me convence. Dadle una vuelta.”

Si te pones a trabajar a ciegas, compras su vaguedad con tu tiempo. CPS lo obliga a concretar sin humillarlo.

“¿El problema es color o estructura? ¿Hacemos una llamada de 10 minutos mañana a las 10:00 para verlo?”

En casa, el mismo patrón:

Viernes por la tarde. Nadie decide el sábado. “Ya veremos.”

Aquí CPS corta el bucle y, si hace falta, introduce una consecuencia limpia (no castigo, estructura).

“O playa o zoo. Votamos ahora. Si en cinco minutos no hay votos, decido yo.”

Y con amigos:

“¿Quedamos?” (sin hora, sin lugar, sin cierre).

CPS te convierte en quien salva la logística sin pedir permiso al caos.

“Reservo para 6 a las 21:30. Si alguien se cae, que avise antes de las 18:00.”

Conclusiones

Cerrar no es mandar por mandar: es higiene. Si no cierras tú, decide el caos. Y si reabrir un acuerdo no tiene coste, siempre habrá ansiedad (o vagancia) intentando colarse por la rendija del “quizá”.

Señales de progreso: más respuestas binarias, menos hilos eternos y una reputación nueva: cuando tú cierras, se cierra.

Trampas: propuesta abierta cuando necesitas decidir, olvidar el siguiente paso y confiar en el “silencio administrativo”. La salida es siempre estructura: fecha, nombres y un cierre.

Para entrenarlo: Juego: Plantilla 3 Pasos Sprint. Revisa tus últimos 10 mensajes: ¿cuántos eran humo y cuántos eran CPS?