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Miguel Ángel Ballesteros

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4.12 Niebla psicológica: gaslighting y realidad disputada

4.12 Niebla psicológica: gaslighting y realidad disputada

Relato

Al principio, Mike pensó que estaba cansado. Que era eso: estrés, semanas largas, demasiadas cosas en la cabeza.

Pero empezó a repetirse un patrón pequeño. Luis le decía una cosa, y al día siguiente decía otra. Y cuando Mike lo señalaba, Luis sonreía con esa calma que te hace dudar de ti.

—No, no… eso no fue así —decía—. Te lo estás tomando demasiado a pecho.

La última vez ocurrió con algo simple: una entrega. Luis había prometido “hoy antes de las cinco”. A las seis no había nada. Mike escribió un mensaje corto: “¿Cómo vamos?”

Luis contestó:

—Te dije que lo haría mañana. No sé por qué te montas películas.

Mike leyó y sintió un calor incómodo en la nuca. ¿Se lo había inventado? ¿Lo había entendido mal?

Abrió el chat. Ahí estaba: “Hoy antes de las cinco. Seguro.”

Se quedó mirando la pantalla un segundo, no para ganar, sino para recordar quién era. Luego respiró y llamó.

—Luis —dijo—. No voy a discutir recuerdos. Voy a discutir hechos. A las 11:12 me escribiste “hoy antes de las cinco”. No ha pasado. Ahora dime: ¿lo entregas mañana a las 10:00 o prefieres que lo reasigne?

Silencio.

Luis intentó el camino fácil: enfadarse.

—Madre mía, qué exagerado eres.

Mike mantuvo la voz baja.

—Puede ser. Aun así, necesito una fecha y un compromiso. Si no, yo decido para proteger el proyecto.

Luis resopló.

—Mañana a las diez.

Mike asintió, aunque Luis no lo viera.

—Perfecto. Y para evitar esto, a partir de ahora lo dejamos por escrito con fecha. No por guerra. Por higiene.

Colgó y sintió algo nuevo: firmeza sin rabia. El gaslighting necesita niebla. Mike había encendido una luz.

La jugada

  • No discutir recuerdos: anclar en hechos verificables.
  • Ofrecer dos salidas reales: compromiso con fecha o reasignación.
  • Higiene por escrito: acuerdos simples que impiden la niebla.

Explicación Profunda

El gaslighting es una jugada de poder que no busca ganar un argumento; busca que dudes de tu percepción. Y cuando dudas de tu percepción, te vuelves moldeable.

No siempre es un villano consciente. A veces es alguien que se protege de la vergüenza. A veces es alguien caótico que se inventa una historia para no sentirse culpable. Pero el efecto es el mismo: tu mente entra en bucle, revisando conversaciones, buscando pruebas, perdiendo energía.

La señal típica no es un grito. Es una frase suave:

  • “Eso no fue así.”
  • “Te lo estás inventando.”
  • “Estás exagerando.”

Si entras a discutir memoria, pierdes. La memoria humana es frágil y discutible. Y el gaslighting vive ahí.

El antídoto ético tiene tres capas:

Primera: hechos y registros. Mensajes, acuerdos, fechas. No como arma, sino como suelo. “Esto es lo que está escrito.”

Segunda: límites de conversación. “No discuto recuerdos; discuto compromisos.” Es una norma que te salva de la trampa.

Tercera: consecuencia operativa. Si no hay compromiso fiable, tú decides: reasignas, cambias proceso, reduces confianza. El gaslighting muere cuando no hay premio por confundir.

La característica clave aparece en múltiples escenarios. Por ejemplo:

Pareja.
—Yo nunca dije eso —cuando hay un patrón repetido.

Aquí el antídoto no es “te pillé”. Es: “no voy a discutirlo. Lo que necesito es que a partir de ahora acordemos X y lo cumplamos.”

Familia.
—Te estás inventando que te hablé mal.

Aquí el antídoto es conductual: “no discuto etiquetas. Si vuelves a hablarme así, me voy. Y vuelvo cuando haya respeto.”

Trabajo.
—No, no, tú entendiste mal.

Aquí el antídoto es proceso: “perfecto, entonces confirmemos por escrito el entregable y la fecha para que no haya dudas.”

Conclusiones

El poder ético necesita realidad. No puedes construir respeto sobre niebla. Anclar en hechos no es frialdad: es cuidado. Te cuidas tú y cuidas el trabajo compartido.

Señales de progreso: dejas de rumiar; no sientes la necesidad de demostrar todo; pones procesos que hacen imposible el “yo no dije eso”.

Trampas comunes: convertirlo en guerra (“te pillé”) → escalas; explicar demasiado → vuelves a la niebla; quedarte por vergüenza → el gaslighting se alimenta del silencio.

Para entrenarlo: Juego 13: La Disculpa Limpia. Te entrena en hechos, responsabilidad y reparación, que es lo contrario del “yo no hice nada”.