El capítulo anterior introdujo el espacio de fases como algo más que una lista de pares \((q,p)\). Su estructura simpléctica permite asociar a una función \(G(q,p,t)\) un campo de transformación.
Ahora necesitamos una operación que diga cómo interactúan dos funciones cuando se leen como generadores. Esa operación es el corchete de Poisson:
\[
\boxed{\text{la dinámica es una transformación de un parámetro: el flujo generado por } \mathcal{H}.}
\]
El tiempo no se añade como una receta externa. Avanzar en el tiempo es aplicar el flujo que genera una función especial del espacio de fases.
Si el sistema es autónomo, esos avances forman una familia con composición: avanzar \(\tau_1\) y luego \(\tau_2\) equivale a avanzar \(\tau_1+\tau_2\). Por eso se parece formalmente a una simetría continua. Pero conceptualmente no conviene mezclar los papeles: una cosa es el flujo temporal que define la dinámica y otra una simetría física adicional que transforma soluciones en soluciones.
4.3
Cuándo una cantidad se conserva
Una cantidad \(G(q,p,t)\) se conserva si no cambia a lo largo de la evolución:
Si \(G\) no depende explícitamente del tiempo, queda
\[
\Pois{G}{\mathcal{H}}=0.
\]
En palabras: \(G\) se conserva cuando su flujo generado conmuta con el flujo temporal.
Esto completa la idea que en el capítulo 2 dejamos abierta. Una simetría era una transformación que manda soluciones en soluciones. En espacio de fases, cuando esa transformación tiene un generador \(G\), la compatibilidad con la evolución se lee como conservación de \(G\).
Elige una función generadora y mira qué campo de transformación pinta sobre una nube de estados.
Generador activo
Retener
Momento, momento angular y Hamiltoniano se entienden primero por el flujo que generan.
4.5
Primero simetría, luego generador, luego conservación
Ahora podemos ordenar la cadena sin pasar por Lagrange:
\[
\begin{gathered}
\text{simetría del modelo}
\longrightarrow
\text{transformación de fase}
\longrightarrow
\text{generador }G
\\
\longrightarrow
\text{conservación si } \partial_tG+\Pois{G}{\mathcal{H}}=0.
\end{gathered}
\]
La simetría no es consecuencia del formalismo. Es una restricción física previa. Lo que aporta el formalismo hamiltoniano es una traducción poderosa: cuando la simetría es hamiltoniana, existe una función generadora.
No todas las transformaciones de un espacio de estados arbitrario tienen por qué venir de una función generadora. Ésa es precisamente la ganancia de la estructura simpléctica: permite formular y comprobar esa relación.
4.6
La partícula libre sin lagrangiano
Construyamos ahora el Hamiltoniano libre usando simetrías, no una acción lagrangiana.
Para una partícula libre en una dimensión, la homogeneidad espacial impide que el Hamiltoniano dependa de la posición:
\[
\mathcal{H}=\mathcal{H}(p).
\]
En más dimensiones, la isotropía exige que dependa solo de \(p^2\):
\[
\mathcal{H}=h(p^2).
\]
Todavía no sabemos que sea cuadrático.
La relatividad galileana añade el generador de boosts. En una dimensión, para una partícula libre, el boost se representa por
\[
K=mq-pt.
\]
Aquí \(m\) no se introduce como “masa por aceleración”, ni como una definición previa \(p=m\dot q\). Es la escala física que caracteriza cómo esa partícula realiza la simetría galileana. Más adelante se leerá como masa inercial, pero en este punto entra por la estructura de la simetría, no por una receta dinámica importada.
Si todos los laboratorios inerciales son equivalentes, \(K\) debe ser una cantidad conservada para la partícula libre:
Hemos obtenido el Hamiltoniano libre sin empezar por \(\mathcal{L}=\frac12m\dot q^2\). La forma cuadrática sale de exigir que el flujo en fase respete las simetrías del modelo, en especial los boosts galileanos.
Figura interactiva: cómo los boosts fijan la parábola libre
Homogeneidad e isotropía dejan muchas funciones de p. La compatibilidad galileana fija la pendiente dH/dp=p/m.
Lectura
Retener
La cuadrática no se mete por tradición: aparece al exigir compatibilidad con laboratorios inerciales.
4.7
Conservación y reducción
Una cantidad conservada no solo ahorra cálculo. Reduce el problema.
Si \(p\) se conserva, el movimiento en la dirección asociada a traslaciones se desacopla. Si \(L_z\) se conserva, un problema central plano puede reducirse a una dinámica radial efectiva. Si \(\mathcal{H}\) se conserva, las trayectorias quedan contenidas en superficies de energía constante.
La reducción no es un truco posterior. Es la consecuencia práctica de haber identificado generadores que conmutan con la evolución. Menos variables cambian de forma independiente; el flujo queda confinado a subespacios compatibles con las constantes de movimiento.
Ésta será la manera limpia de leer muchos problemas clásicos: antes de derivar ecuaciones largas, mirar qué simetrías tiene el modelo y qué generadores se conservan.
4.8
Dónde queda Noether
El teorema de Noether no desaparece. Cambia de lugar.
En el camino tradicional, se presenta a menudo como:
\[
\mathcal{L}
\longrightarrow
\text{simetría de la acción}
\longrightarrow
\text{cantidad conservada}.
\]
Ese camino es correcto dentro del marco variacional lagrangiano, pero no es el fundamento conceptual que necesitamos aquí.
Nuestro camino ha sido:
\[
\text{simetría del modelo}
\longrightarrow
\text{compatibilidad de la ley}
\longrightarrow
\text{generador hamiltoniano}
\longrightarrow
\text{conservación}.
\]
Más adelante, cuando introduzcamos la acción, veremos que Noether es la versión variacional de esta misma arquitectura. No será una magia nueva, sino otra traducción de una relación que ya conocemos.
4.9
Qué conviene retener
En espacio de fases, una función puede generar una transformación.
El corchete de Poisson mide cómo actúa un generador sobre un observable.
El Hamiltoniano genera la evolución temporal.
Una cantidad se conserva cuando su generador conmuta con la evolución, salvo dependencia temporal explícita.
Momento, momento angular y energía se entienden primero como generadores; después se leen como cantidades conservadas cuando la simetría correspondiente está presente.
La forma libre \(\mathcal{H}=p^2/(2m)\) puede obtenerse desde simetrías galileanas, sin introducir antes un lagrangiano.
La pregunta pendiente ya no es cómo escribir la ley local. Ahora sabemos hacerlo en fase. La pregunta es por qué una formulación por acción sigue siendo útil y cómo aparece Lagrange sin convertirlo en fundamento.